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| Desvelado - Akiane Kramarik |
‘Necesito agarrarme a la cola del viento para
poder volar’, había escrito
Jesús de la Rosa Luque, cantante del grupo musical Triana, porque lo mejor de la vida sucede en silencio donde esas
pequeñas cosas marcan nuestra vida interior y secreta incluso desde la infancia
donde todos esos recuerdos nos acompañan de por vida sumados a otros que como
el sado nos es difícil de expresar, donde los sentidos se mezclan entre latidos
y donde, también, no se sabe el lugar que terminan para darle vida, en la otra
vida, mundo y tierra. Sé de un lugar, en el más allá, donde debe de haber un
sitio para seguir viviendo toda esta eternidad de sensaciones que el Creador
nos dio a una serie escogida y señalada de hijos Amos y sumisas que elegimos
este camino de felicidad y amor, entrega y sacrificio puede entrar en El Libro Tibetano de los Muertos.
Llegará un día donde
el tiempo será el no tiempo y no habrá medida para ello, sin pensar en tiempos
pasados que pudieron ser mejores, aunque sus fracasos nos acompañarán a la otra
vida con cadenas que el Amo tiene y que la sumisa lleva donde los deseos no los
podremos escapar. La imaginación volará por los mundos secretos donde podremos
hacer todas nuestras ilusiones sin obstáculos ni censuras, sin importar nada
más lo que queremos ser y vivir juntos, en esa otra vida, otro mundo otra tierra. Tirando todo lo pasado al
acantilado del olvido, porque todo eso no servirá ni nos valdrá para volver a
caminar en ese día donde tendremos ganas de vivir nuestro mundo donde
olvidaremos las cenizas y brasas de los recuerdos que no serán cadenas para
renacer al igual que el Ave Fénix. Entonces, yo me elevaré como un Amo nuevo
pero sin miedos a fracasos ni reproches porque allí, en ese lugar, en la otra
vida tendremos el fuego de la pasión sin límites, donde seguiremos existiendo
como Amo y sumisa en esa eternidad, rompiendo todo lo pasado en esta vida de
censura, donde no se entienden nuestros sentidos con rol que están metidos
otros vainilla y donde éstos nos encasillan por incomprendidos.
Nadie sabrá, pues, de esos sentidos si no son vividos porque sólo nosotros los supimos y donde existimos en ese mundo secreto oscuro pero lleno de luz y de paz. El primer punto de contacto entre dos personas no es la piel, sino la energía. El alma comprende la vibración mucho mejor que las palabras, pues lo esencial, lo puro, lo trascendental de la vida está en todo ese mundo que no se ve con los ojos físicos, y que no tiene explicación lógica ni mental. El alma habla el idioma de las frecuencias. Un lenguaje hecho a base de miradas, de silencios, de magia y de sonrisas. De conexiones que van más allá de lo humano, de lo banal. Nuestra alma sabe reconocer a esa otra alma afín, con la que sabe vibrar más alto. Hay que aprender bien la diferencia entre conexión y apego; una te da energía, la otra te la quita. La energía pránica es el secreto entre Amo y sumisa con ese aliento o aire inspirado donde el alma de cada cual sabe su camino y donde cada uno necesita un tiempo para vibrar, y es aquí donde el espíritu se armoniza y nos da equilibrio en estas relaciones, donde los corazones sólo tienen un suave latido y donde el alma señala un camino, con una maleta o un equipaje donde el interior es un Maestro Amo. Todo se proyectará en la otra vida y lo que está unido aquí seguirá igual en el otro mundo, como en éste, entre Amo y sumisa.
Si tu maestro interno
te dice que necesitas un tiempo para ti, escúchalo. Si tu cuerpo ya no siente lo mismo cuando sale de fiesta y cuando toma alcohol, no te lo reproches
escúchalo. Si tu alma te dice que ya no vibras con algunas personas con las que
solías compartir, tranquilo es parte de tu evolución, si tu espíritu te pide
que te conectes más y que empieces a trabajar en tu equilibrio hazle caso. Si
tu cuerpo te pide que te alimentes mejor, camines y que duermas más horas,
consiéntelo.
Si tu vida te dice que
ese trabajo ya no es para ti, es hora de tomar un nuevo rumbo. Si tu corazón te
dice que ya no te sientes lleno con esa pareja, sigue a tu corazón él sabe el
camino. Si tu vida te dice que cambies de hábitos, pensamientos y rutinas. Si
tu corazón te pide a gritos que viajes, inténtalo y no saques excusas. El sabe cuál
es la medicina que necesitas. Aprende a escucharte, conéctate con tu maestro
interno y ábrete a todas las señales que llegan para ti. Tu alma sabe cuál es
el camino…
mi alma saluda tu alma de corazón a corazón.
Mario Rey. Pensador, filósofo, escritor y poeta en sado.
